La tendencia de crecimiento del olivar en La Rioja, Navarra y Álava continuará durante los próximos años, según concluyen David Marcos y Miguel Pérez, técnicos de Viveros Provedo, en un artículo publicado recientemente. Aunque el ascenso de superficie no será tan acentuado como en las dos últimas décadas, la expansión del cultivo tiene por delante unos años más, en los que se realizarán nuevas plantaciones y se renovarán aquellas fincas que por su antigüedad disponen de variedades o marcos de plantación inadecuados.

Todo el área ha sufrido históricamente vaivenes en cuanto a presencia del cultivo, que actualmente se encuentra en moderado ascenso de superficie. Se trata de un incremento originado por la nuevas plantaciones y por un proceso de recuperación que comenzó hace unos veinte años con más fuerza y que, hoy en día, tiende a estabilizarse debido a repetidos inviernos especialmente rigurosos y a las cotizaciones modestas del aceite en los mercados a pesar de las buenas calidades obtenidas.

Los aspectos más importantes que delimitan el panorama actual del olivo en las comarcas olivareras del Alto Ebro son: un techo de crecimiento del viñedo que hace explorar a los agricultores hacia otros cultivos leñosos, en este caso el olivo, aprovechando a su vez el camino comercial abierto por el vino en estas zonas; el reclamo de nuevas técnicas de cultivo como son la olivicultura superintensiva de máxima mecanización e interesantes producciones; y el nacimiento de figuras de calidad que han amparado las producciones de aceite.

No obstante, existen otros elementos que actúan a modo negativo en esta explosión de presencia de olivar en la zona, como son: un modelo abusivo de apuesta por la variedad arbequina que traído la posible saturación de los mercados, inviernos especialmente rigurosos y continuados que han hecho desistir a algunos agricultores en la explotación del olivo, y una coyuntura económica que ha deparado hacia bajos precios del aceite a pesar de los esfuerzos comerciales y de diferenciación empleados.

Las zonas de cultivo del olivo en el alto valle del Ebro comprenden las comunidades de Navarra, La Rioja y el sur del País Vasco (Álava) y suman alrededor de 12.000 hectáreas, casi todas repartidas por igual entre las dos primeras regiones mencionadas.

El artículo de David Marcos y Miguel Pérez también establece una serie de recomendaciones de variedades de olivo para La Rioja, Navarra y Álava, determinadas por criterios agronómicos siempre y cuando estén acogidas a la denominación de origen de cada región.