El Programa de Promoción Europeo de los Aceites de Oliva ofrece una serie de consejos a la hora de freír los alimentos. Desde la DOP Aceite de La Rioja recordamos que es el único capaz de alcanzar los 175-180ºC sin descomponerse ni perder propiedades, potencia el sabor de los alimentos y, frente a otros aceites, limita el incremento de calorías al crear una capa crujiente cuidando sales y jugos de lo que freímos.

  • No mezclar aceites de oliva con otras grasas, pues estos últimos toleran peor las altas temperaturas, descomponiéndose más rápidamente.
  • Para que los alimentos empanados o rebozados queden crujientes y empapen menos aceite, añadir por cada huevo batido una cucharada sopera de leche.
  • Para escurrir el exceso de grasa usar un colador o dejar reposar la fritura sobre un papel de cocina absorbente.
  • No tapar el alimento una vez frito, ya que se reblandece la capa crujiente del exterior.
  • Los alimentos para freír deben estar secos para evitar, de esta forma, que salpique al introducirlos en el aceite.
  • Tras cada fritura, se deben eliminar restos de alimentos ya que puedan favorecer su oxidación y alteración del aroma (un mismo aceite de oliva puede utilizarse hasta 4 ó 5 veces para freír, siempre que se hayan eliminado los residuos después de cada uso y no se haya quemado adquiriendo un color oscuro).
  • Para alimentos gruesos o con gran cantidad de agua (verduras, hortalizas…) mejor freír a 130-145ºC; para alimentos con pre-cocción como verduras cocinadas, empanados (escalopes…) o rebozados (pescados…) es recomendable mantener una temperatura de 160ºC; y por último, para alimentos que fríen rápidamente o cortados en piezas pequeñas (patatas, huevos, croquetas…) se pueden alcanzar los 180ºC.

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